viernes, 24 de febrero de 2012




UNA SERIE DE PREGUNTAS Y LA VACANCIA POR RESPUESTA.

Elsigma N28. Buenos Aires Junio 2003 http://www.Elsigma.com

Patricia Cordella

Introducción:

Coleccionaba tarjetas postales: en las repisas, los libros, los cajones, las mesas, los escritorios, hasta que fueron un estorbo. En una de esas manías de orden que nos vienen a todos de vez en cuando, las clasificó, las etiquetó y las botón. Estas, las que aparecerán a continuación, me las devolvió y así me retornaron una serie de divagaciones de vacancia, nombre aportado por el azar a este conjunto de reflexiones. Alguna vez, (aún cuando no tenía toda la ambigüedad, o sea todo el poder, de la escritura) se las escribí a mi abuelo. Quise, tal vez, dialogar, comunicar. Es decir, elementarizar, fragmentar, o tratar de completar (“todo se torna una vez más tarjeta postal, legible para otro, aunque no entienda nada”) las reflexiones que sostenía o arrojaba. Buscaba por ese entonces aclarar ciertos asuntos que me parecían trascendentales para mi contradicción vocacional. ¿Podía mirarme a mi misma como una científica, si cierta estructura (pag. 313) metafórica parecía decir probable y no verdad dentro de mis programas de estudio?

Mis despropósitos proposicionales se desplazaban entre algunos escritos de filosofía, de psicoanálisis y de neurociencia. Buscando, buscándome, encontrando a otros y perdiendo en alguna definición. Ah, el definir, ese intento de clausura que retarda la sabiduría, ese tic intelectual que insiste en hacer razón la vida, ese afán aparecía y desaparecía horadando cada vez más la certeza.

Me preguntaba por los fundamentos del movimiento de la mente y los principios sobre los cuales se ha cimentado aquello. Leyendo algo de Derridá recuerdo haber apreciado como la recursividad de los axiomás, decretados en verdad, podían “desde dentro” deconstruir el sistema que proponía y entonces caí en cuenta que el sistema fundacional develado por Freud podía ser puesto en cuestión. Es decir mis propios estudios, las convicciones a las cuales era diariamente expuesta, podían ser puestas en duda, fragmentar su coherencia. Con Derridá me situé en la escena del fort-da, la escena de cierta escritura. La sencilla, doméstica y vacacional observación que hace el abuelo-padre-padre del psicoanálisis de un juego recursivo que parecía privilegiar más el arrojo que el recojo. El niño tiraba dentro de su cuna velada, a los 18 meses, un carrete que luego recogía a través de un hilo que sostenía a veces y otras recapturaba para atraer a sí el objeto del juego. Más le gustaba perder que recuperar. Extraño. (Es tan lejos pedir, tan cerca saber que no hay). Además, como tú (el devolvedor de postales) estaba interesada en el texto cerebral, en la materia que se inscribe, aunque con menos propiedad, en la escritura del verbo.

Por esos días el genoma había sido descifrado, y sin embargo el movimiento hacia la muerte, el giro a lo inorgánico (Freud 1920) seguía intocable, inexorable, un deseo de aquí, una memoria de allá. En ese más allá de la materia, en la errancia de la forma, estaría la indeterminación del lugar, ¿será allá? o ¿acá? ¿El fotón es materia o energía? (Zohar1994). La incertidumbre, como principio de comportamiento de la materia-energía entra desde la matemática y se acepta. Derridá me interrogaba en la escritura, el lenguaje en los centros de la lógica como un lejano o inútil afán de control. En fin, o en principio, esta correspondencia sucede, se mueve, se remite durante un viaje entre ciertas islas del sur de Chile (ver mapa final, si fuera necesario). No tenía mucho dinero por entonces, ni ahora, y estaba de vacaciones y sola. Supe del recorrido de un particular velero. Era un circuito donde un navegante de mar y navegador de redes web realizaba una visita rotativa entre ciertas escuelas reclutadas en un plan piloto educacional. Nunca se sabía cuánto demoraba el viaje, ni si era necesario volver sobre los pasos andados. Un plan para desarticular. Debía mantener allí los equipos computacionales, los software y las conexiones a red funcionando. De este modo, se creía, los chilotes podían acoplarse al desarrollo (de qué, de quién ¿). Ray no se asombró cuando le pedí me llevara, casi de polizonte. Con una condición: No hablar. Acepté y escribí.



La correspondencia:

A o Z: Marina del Sur. Puerto Montt. Me pediste que te escribiera además de los mails, postales. Como sé que las coleccionas. Van. Tu contesta en mails, para tenerte a diario en mi correo Yahoo. Mañana zarpamos temprano. Próxima recalada en Calbuco. Intuyo que tu memoria funciona como esta colección de postales, llena de signos: imágenes y huellas escritas. Ni Sócrates pudo eximirse de los signos, el primer pensador de la escritura, ¿tuvo que dictar o le dictaron?

Espero que de tanto guardar y clasificar no te neuronecroses la mente (sea lo que sea esto) abuelo querido. No lleguemos a nada ¿de acuerdo?

B o Y: Isla Puluqui El Jaques, nuestro velero (¿notas la apropiación del nombre?) pudo cazar sus velas después de dejar por babor la Isla Guar . Se desplaza por la superficie de un tranquilo océano, rumbo suroeste. Te escribiré mails y los copiaré en la tarjeta (o haré copiar) Así podrás coleccionar los envíos. Será idéntica ya verás. Te interesan ambas caras, supongo y especulo. Una correspondencia corresponderá a otra correspondencia y me encargaré que correspondan. Serán la misma cosa, o casi, nada es exactamente lo mismo. Y si más que copia resulta simulacro? Acepto el riego de soltar cierto suspenso y pulsar el espejo. Sin embargo, esencialmente corresponderán. Serán próximos en su función que ya es bastante decir, o escribir en este caso, es decir, volverán al olvido de sí (Derridá 1998).

Decido no decidirme. No atenerme de antemano. No anular. No pretender. No presagiar. ¿Qué te parece abuelo? En un viaje no existe posición conocida, excepto cuando Ray acodera la embarcación por la noche. Por seguridad, ya sabes, es mejor fijarla en varios puntos. Comunicamos al canal 16 (la VHF marina internacional) solo el rumbo. Viajamos para no llegar. Vamos y volvemos. Inconcluir. ¿Demasiado lejano a tus experimentos en ratas? Puede ser. Pero honestamente ¿habrá algo que se pueda determinar? Ya sé; me dirás que se requiere un método para saber, para concluir verdad, que la verdad es necesaria para acoderar. Y si declaramos que no se llega, que se va/llega/va. ¿Si suspendemos y no nos rendimos a la evidencia? te escucho:

“necesariamente tomaremos prestados o inventaremos ciertos principios de fundación que leguen reglas”. Escritos, tablas de prohibiciones, ¿para qué? Y ¿para quién? ¿Quiénes leerán y quienes interpretarán? Y sin embargo, la escritura, estricta en sus propias leyes, ebria de certeza, hilando el silencio de las cosas hasta alejarlas en sus nombres tiende a anular la naturaleza que no puede crear. ¿Nos enviamos mortinatos? A propósito, ¿Volviste a separar tus pequeñas ratas de sus madres? ¿Las siguen llamando? ¿Cuántos llamados? ¿De qué intensidad? ¿Con qué lo mides? ¿Callan alguna vez? ¿Renuncian?

Escribirte es un buen pre-texto (¿no alcanzará para texto?) para hacer coherencia en la ambigüedad. Me siento en cumulus floccus como este cielo. Confundiéndome, confundiéndose, preparando un cambio. Aunque, “ellos”, los ellos del legado freudiano, dicen que pueden desenmarañar estados, creo que éste les resultaría difícil. ¿A qué estado me refiero? (espera que una niña me regala un salmón ahumado por su madre) sigo... ¿El estado de escribiente por ejemplo? Porque todas estas palabras están pegadas como tela de araña a mi yo, o a mi cuerpo, que no son lo mismo pero residen en igual sitio. Navegante sometida. Las reglas, el gesto de urbanidad convenida, las escotas que fijan la vela, cazan el velo, no nos dejan brincar fuera del sistema (aunque a veces, solo a veces aflojan) ni poner en cuestión la cuestión. Basta. Hay algo tangible. No te asustes. Los estrechos esteros de la isla Puluqui, los hemos navegado a motor. La isla tiene como varios dedos, según consta en la carta y en mi memoria, y entre ellos el océano descansa su azul. Las velas han sido enrolladas. Hoy fondearemos en Caicaen, salvos del viento norweste que todo lo moviliza, basta con mis lecturas. Eso después que Ray haga su trabajo. Sumo a lo anterior dudaría de “ellos” porque (lo que sigue está borroso e ilegible, escrito a un costado de la postal)



C o X: Tabon. Casi varamos en el paso Tautil. Cierto. Ray anoche tomó demásiado y hoy no reparó en las sicigias de su carta de navegación. Yo estaba leyéndote-escribiéndote y llegué cuando se suponía estaba todo listo. Además fuera de algunas maniobras, no le gusta que lo ayude. Buen nombre, el hombre. En fin, sigamos en lo nuestro. Debo decirte que esta vez “ellos” no son el par que mencionas. Podría estar de acuerdo en desarmar la tripleta (Sócrates-Platón Aristóteles) que propones, pero ¿cambiaría esto el envío diario del dualismo? ¿Quién decide? ¿Quién expende? Podría acaso bloquear la entrada de esta información a mis sistemás (bio-lógicos y tecno-lógicos). Podría optar por algo diferente, algo como: rehúso a ser informada. ¿Sería esto un delito? ¿Un delito cultural? ¿Un delito personal? Con un comando en mi Outlook puedo bloquear el ingreso de ciertos remitentes indeseables, ciertas improcedencias, pero, ¿quedo a salvo? La certeza se entroniza, por aquí, más allá. doquier. Entiendo lo que dices del método y del desarrollo del conocimiento a través de la ciencia (se borraron algunas palabras)... al mismo centro de poder. Alguien, ¿“ellos” tal vez? Sostienen un poder, poderosa-mente. ¿Entiendes? El padre del psicoanálisis (ya verás que también fue abuelo como tu) les legó propiedades o facultades.

Facultades mentales. El poder de la mente delegado con nombre propio incluido, con sello postal. Se saben fechas y circunstancias del fundador que nos pueden hacer dudar de los principios fundacionales, y sin embargo... Allí está la herencia de un dominio, una jurisdicción, Un poder que sostiene otro poder (el lenguaje que Ray me prohibió en prenda de viaje: no hablaré, lo prometí. Sin embargo nada dijo acerca de la escritura) que lo antecede por siglos. Siglos de envíos, de relevos para apurar la encomienda que es siempre la misma, aunque otra. Puede que me refiera al poder de completar. Así son “ellos”, buscan en lo implícito, el sueño, el lapsus, el síntoma, allá en los bordes de la razón. Hurgan en la memoria; hacen dialogar opuestos; reeditan reediciones; lavan los telos de las palabras hasta dejarlas otras; desplazan todo centro; son impíos con el tiempo y los lugares. En fin puede que esté todo diseminado en lo que “ellos” llamaron inconciente. Tal vez esté sospechando demasiado. Tal vez los herederos cuidan los talentos, o los multiplican o los restan o usan alguna propiedad para moverlos. Para no dejarlos ir como vinieron. ¿Mareos de tierra? Nubes cargadas de pensamientos y la nada no me traga. Sigo después... me hablan...

Entendí en tu correo que tus ratas hacían más llamadas si las hacías adictas a los opioides (Insel 1996). Se angustian, aún más y llaman a la madre. Al parecer la vacancia, el vacío (de madre, y todo lo que viene después) es intolerable. Todo sistema busca su autor, la orfandad confunde, a pesar del hecho que libera. “Ellos”, por ejemplo, empiezan a renegar. Nadie quisiera seguir con el logo-falo-centrismo. Y entonces, si va a caer el imperio aquel ¿sucederá como antaño? ¿Se iniciará la Edad de la fragmentación? (más conocida como Edad Media después que cae el imperio romano... ¿y qué hay de Nueva York? Un imperio aglutina en torno a sus claves y las torres cayeron).Ellos siguen tejiendo la gran red del saber empírico: la de órdenes no cuantitativos, algunos fantasean con la unidad de una taxonomía que volviera a encontrar el mismo orden y distribución, (Foucault 1997) como si el límite del saber pudiera ser tan transparente como un velo que devuelve la representación a los signos que lo ordenan. No, abuelo, no deliro me deslizo por los isomorfismos (Hofsadter 1987) sobre el análisis. No, no tienes que explicarme el método científico otra vez, ya sé que el delantal blanco que usas en tu laboratorio, pretende sostener el lugar de un observador objetivo, un sujeto de observación, sujeto a separase del objeto que observa. El de blanco, tú, mencionará principios, fundamentos. Simbolizará. Hará mención del “como” de la mente. The great pretender con mal de archivo. La tripulante, yo, calla, por ahora. Tus pequeñas ratitas huérfanas tendrán asilo en alguna clasificación nosológica (que recibe lo que no funciona) y dejarán de ser huérfanas. Razonante (¿te acuerdas cuando creamos este personaje?) ordena, clausura, amortaja entre palabras excluyentes. Razonante (el logocéntríco) parece un loco-excéntrico disponiendo sujetos y predicados en la proposición. El par de intrusos domésticos (S y P; Sócrates y Platón; el escribiente el dictador) quieren limpieza ante todo. Nada de rodeos o andaduras, les gusta la línea recta, la del implica, a causa de, por lo tanto, ahora que, resulta, o sea, se deduce, se espera. Demostraciones. Resultados. No quieren soltar el poder, no quieren levar el ancla, soltar amarras, dejar que las escotas jueguen a soltar o fijar las velas. Le gusta la demarcación la anticipación, la implicación. Mantener bajo control la situación. Como Ray: orientado, informado. No quiere perderse ni perder su velero. Está bien o mal y mal o bien. No seguiré difiriendo para no diferenciar. (*)

Esta postal será tramitada en alguna oficina. Este mail, en cambio, te alcanzará, ya!

Si, abuelo, recuerdo que mañana es el aniversario de la muerte de mamá, de tu hija.

También murió, ayer, Francisco Coloane el chilote escritor. Visitaré la iglesia de Quemchi, como rito de recuerdo. No demores en contestar. Voy a seguir escribiéndote sobre el soporte de la lógica (un bote y sus dos remos) y dentro del sobre de la razón. Así la oficina de correos hará su trabajo (marcar o sellar, gravar con su impuesto, definir el remitente y el destinatario). ¿Debe haber siempre un lugar que administre, todo envío? (ver cuadro N1) Cuando Freud escribió ¿qué hacía? ¿Profecías y/o ciencia?

Ojalá tu cardiólogo te encuentre bien la presión.



D o V. Quemchi. Aquí Ray tiene amigos y nos fuimos de carrete. Y las casas de tejuelas y la hospitalidad. En la andadura conocimos... o evitamos conocer gente del lugar, en esas habladurías conocimos historias de Coloane y los mares australes, surcados en la Baquedano por las aguas del Golfo de Penas y del Cabo de Hornos. Nos contaron del Camino de la Ballena y de los senderos de la Patagonia y de la Antártida.

Todo olía a lobo y aguardiente marino. No es posible decidirse por un solo lugar. Las casas de tejuelas y la hospitalidad nos arrojamos unos a otros más allá. El pueblo estaba a media asta y seguimos girando, moviéndonos de casas y diálogos. ¿Entiendes abuelo? Jugamos con los límites. ¿De qué? ¿De quién? Es como ir y volver a la conciencia, especular en el himen (*) (no, no ése, otro). Estar y no estar en la mente habitual. Ser y no ser la mente que se es (Varela 2000). Dejar que emerjan otros fenómenos, jugando a arrojarse y volver a recogerse. Traer el límite encontrado. Ir más que volver. Perderse más que recuperarse. No, no somos unos “perdidos”: Solo fuimos de juerga, estamos de vacaciones y este juego tiene algo misterioso, que insiste en ser repetido. La noche estaba tibia y estrellada y las casas de tejuelas y la hospitalidad seguían allí como ellas... Te preguntarás cosas como ¿qué tipo de juego recursivo se hace por esas islas? ¿Se tratará acaso del tema del bucle? Ese conjunto fijo de operaciones rigurosamente establecido. Tu pragmatismo te exigirá: ¿para qué? ¿Qué buscan? ¿Qué encuentran? ¿Que pierden? ¿Que recuperan? ¿O a quién? Me dices en tu mail que las dendrificaciones del tejido cerebral indican lo estable de un aprendizaje, dices que el circuito debe reverberar, según un circuito ¿de Hebb, era? (Mora 1996). Que las sutiles diferencias en estas conexiones hacen la gran variabilidad individual. Dices que la diferencia es esencial como información; ¿será de allí que resultó el dualismo o será que el dualismo te hace decir esto? hummm sospechoso querido abuelo. Además dices que esta actividad debe repetirse para mantener cierta estabilidad... a ver pensemos en un short-text que ambos conozcamos... ¿Te acuerdas de la historia del nieto de Freud? El pequeño parece repetir una actividad con su carrete que lo mantiene ocupado por horas (placer-perder). Como si en ese carrete pudiera sostener o dejar colgadas o suspendidas varias presencias que se re-presentan al volver. Pero como más veces va que viene nos (¿a quiénes?) hace pensar que lo esencial es perder para recuperar algo que está perdido y además detrás de un velo. Un canon de ir y venir y más veces ir. A veces pienso en tus experimentos de ratitas huérfanas, y si aprendieran el juego de la re-presentación? ¿Y si hicieras que algo “como las madres” fuera y volviera? ¡Hummm el positivismo se pega... mira que dándote ideas a ti! Que eres un investigador nato. Es decir, el carrete representaría a los caídos a algún abismo ¿desde dónde se puede retornar? El retorno, ¿un aprendizaje? Sí, me explicaste lo de los enlaces proteicos, lo del ADN que es siempre otro retorno, el mismo y distinto. Oye y cuando escribes tus papers ¿Piensas en tus lectores? ¿En tu descendencia? ¿Piensas en los que no piensas? “ellos” por ejemplo, en los que dictan, vigilan, censuran, tras-tocan aún cuando se escribe ignorándolos, o casi. ¿Se podrá pensar en ambos lados? ¿Es posible la ambigüedad? ¿Cómo enmarañar estas pistas? ¿Mezclando géneros? (¿algo como la neuropsicofilocienciasofia?) ¿Mandando lejos algunos principios? ¿Qué tal el principio del placer, el principio del carrete o del carreteo? ¿Y si hacemos estallar la unidad creada a partir de ellos? Si cambiamos el tono ¿desde el cual se ha partido?... (borroso, tachado)... ¿pero quién nos persigue? Uno que desanuda lazos ¿y hace con ellos liras o citaras? cuerdas de un mismo intestino, tuyo, mío, de “ellos”. La misma tripa para tensar, atar, aflojar, afinar, analizar, paralizar, apretar. El ADN de la tripa marca el tono de los escritos del otro abuelo que estando con la cuerda tensa, habiendo perdido a los queridos (cuadro N2) llega a decir que más allá está el más allá, donde los muertos ya no los puede traer el carrete de nadie. Que debemos contentarnos con la representación que sin ser copia, es imitación o simulacro de la pérdida. Me acordé de mamá. ¿Son las sombras las que ordenan? ¿Delante o detrás? Y esa esperanza: la del legado de alianzas y de diferencias prometidas entre el principio y el final, la esperanza de ser algo más que un retorno, ¿se cumple alguna vez?

Creo abuelo, que si no le pones demasiado interés a tus experimentaciones; logras tener fe sin juramentar y decides olvidar la memoria; puedes salvarte de la ceguera y emitir algún sentido a tus observaciones. No a este lado, sino aquel y este. Y las casas de tejuelas y la hospitalidad.

E o U: Latitud Sur 42º 20¨. Longitud Norte: 73º 18¨’. Y a pesar de la niebla, canto esta palabra como señal de renuncia. Mechuque. Cruzamos el canal de Quicaví. Este pueblo está húmedo y tiene un puente de alerce que cruza el riachuelo que lo divide.

Ray decidió fondear en la Poza. Cruzar puentes es mi deporte favorito, por eso de las orillas, los bordes del abismo, la distancia, la fantasía del todo. Delirar o especular. Ray está curioso con mi silencio y las casas tejueladas están una al lado de la otra. Hay un museo de herrajes cuidado por Edison Barrientos y un letrero que Ray me indica “ la carta de navegación es uno de los elementos más importantes que se emplea en la nave pues determina rumbos, demarcaciones, distancias, profundidades, beriles, intensidades históricas de corrientes de marea, marcas notables en la costa. Todo aquello que no cambiará”. Notable, pienso, “algo que no cambiará”. Todos en este pueblo tienen el mismo apellido, no hay distinción, ni demarcación posible. Los Barrientos ayudaron al capitán a cargar los líquidos del viaje: petróleo, pisco, bencina, aceite y agua. Las Barrientos nos regalaron ostras. Quién es quién si no hay nombre para la lápida? Ray ha calculado la ETA (estimated time arrived), daría para que crucemos hasta la isla de Llancahué. Pienso en el estado del tiempo y del verbo. El verbo, vida. (Aquí hay un gran borrón...)

Ah... la fórmula matemática que me diste para que jugara a un bucle sencillo (N= nxn-1/2 = solo pares) (Hofstadter 1987) es un programa de ir y venir, cierto, ¿pero puede modificarse a sí mismo de tanto repetirse? ¿Puede extenderse? ¿Tiene una recursividad enlazada? Es decir, ¿es inteligencia rudimentaria? Hay abuelo, ¿de nada te puedo comentar que no lo resuelvas con alguna fórmula? ¡Eres capaz de transformar el fort-da en matemática! Aquello que liga un fenómeno, ¿será necesariamente un orden recurrente? ¿El representante de una cierta organización? (Freíd 1994) orden, límite, objeto, símbolo... cógito, nombre, emparedamiento, clausura, muerte. Desorden, inestabilidad, tendencia, probabilidad, ambigüedad, subjeto (¿podremos inventar esta palabra?) Sócrates tiene sus reglas, por eso.

En fin, o en principio, tú te comunicas con la naturaleza midiéndola, yo prefiero la poesía, a veces. Lo sabes todo. Cuídanos.



F o T: Y acaso no seríamos felices -acaso enamorados- si no supiéramos nada unos de otros? (dibujo de velero). No dejes los cabos sueltos, tensa esa vela hasta bajarla. Noche, viento y lluvia. Ray coerige (¿o corrige?) la vela de la navegación. Hay peligro.

Cuánto dominio, cuanta fuerza en esa voz. La dosis de verdad necesaria, y llegamos. Mojados, pero arribados.

_“No cedas” –dijo- “no es imposible”. En tu mail me hablas de esos resultados. Inyectaste diversas sustancias a las ratitas huérfanas. A ver qué pasa y cómo. Creo, te apresuras con los resultados. Arroja esos datos, lejos, más allá, después del velo. ¿Por qué ordenar y no, jugar, como el pequeño Ernst? ¿Si en vez de ser “el que escribe” lees como un niño? ¿Suena extraño? Es que parece precipitaras la conclusión ¿te persiguen? ¿Evitas encontrarte con más respuesta de las esperadas? Abuelo, eres demásiado claro para que lo tuyo vaya demásiado lejos ¿Y, dime qué vocal usan las ratas para llamar a la madre? ¿También dicen o-o-o-o (más allá) o usan la a-a-a-(acá) como significante? Usar el llamado a la madre para hacer de esto el principio de o con un movimiento. ¿Instituir otro legado? ¿Eso quieres?, un legajo de juegos enigmáticos que intentan resolver el placer displacer o la vida, ¿la muerte? Claro (se borraron tres palabras cortas) Entre la vida y la muerte hay como angustia. Clónica, convulsivamente mutante. Mientras, cantan en canon el placer y el displacer, se mueven, se empujan, se pulsionan, ponen en marcha la determinación interna de cierta organización, de cierto principio al que se regresa, como a un destino que reafirma, reagrupa, reconoce, recolecta y sin embargo no es posible escribir acerca de él, aunque ocurra frente a tus narices. Solo sugerencias y remisiones... en realidad no sirve para nada este ejemplo... y cien años después tu investigas los hipocampos y dices que sin madre suceden infartos pérdidas de texto cerebral, las redes no siguen tejiéndose, los tejidos se pierden, el aprendizaje se altera, las ratas llaman desesperadas a la que se fue más allá, por si es posible eximirse del dolor, de la pérdida, no solo de madre sino de tejido cerebral (Nemeroff 1999), pero Freud renuncia... “Pero no nos sirve de nada para nuestro propósito”, “el análisis de un único caso de esta índole no permite zanjar con certeza la cuestión”, “el estudio del juego infantil no remediará nuestras fluctuaciones”. (Freud, 1920)

Tienes razón, lo que no es poco (homo sapiens) “ellos” son los repitentes del legado.

La monarquía del logos ha ido perdiendo credibilidad y el poder parece haberse dispersado entre “ellos” El sujeto escindido (Braustein 1998) anda perdido. Ellos dicen y a la vez desmienten lo que dicen. No reconocer “un saber” o casi. Una especie de diseminación desplazada, desequilibrada, un esparcimiento del sentido (por no decir, pérdida) en el tiempo y el espacio. “Ellos” recibieron la doctrina del padre de la hija muda muerta. La repetición legada del esposo de Martha, replegada en la sombra doméstica, también muda ----- (no se entiende lo tachado, pero hay algo como silencio o silente o sin lente). ¿Te das cuenta, la cuenta? las mujeres sin habla y el firmó con nombre propio: Sigmund Freud. Se dio a sí mismo, a su propio movimiento... una ciencia que le rinde cuentas. Se envía un giro postal que paga con su nombre el movimiento. Institución con nombre propio (*). Ellos los legados, criaturas que multiplican la diferencia y la convergencia ¿de qué? ¿De quién? Discursos de re-make ¿De qué? ¿De quién? Textos estructurados en la misma estructura que intentan describir, probando su conveniencia. Interpretar al narrador, al observador, al autor. Desplazar el juego o el trabajo y el arrojo con el recojo. El trabajo consiste en buscar, jugar, juntar, enviar. ¿Y el juego? (¿Crear tal vez?) Pero lo hilos del texto se ocultan en el texto y envuelven la tela que tejen. Como el genoma. Me decías que ya no era el código, sino la expresión del código lo que importaba. Es decir la lectura del envío. La lectura es la escritura. Al leer el ADN lo estamos transcribiendo (Kandel 1999). Esta unidad juega con sus reglas aún ocultas, el velo no cede. La clave no ha sido develada, completamente descifrada y sin embargo, aquí está la especie, ignorante de sus razones fundacionales. Vivos.

No era necesario que crearas una ecuación. PP+PPº=0 (donde PP es el principio del placer que luego es elevado a n y no a cero como aparece escrito) Ray creyó que era una nueva fórmula del ecosonda para detectar los supuestos tesoros del Desdren (... ¿te acuerdas?... ¿la historia del buque alemán fondeado en el estero de Quintupeu que me narraste esa noche en tu velero?). La interpretación en contexto. El 0 que es la nada o la muerte resulta de la repetición. Sospecho de tu ecuación o de cualquiera (... a ver papá ¿no fue Newton quien descubrió la ley de gravedad, con la manzana? -Bateson 1988-. ¬_No, hija, la inventó. Es solo un principio explicativo) Un diálogo como éste te arroja más allá y gusta. No hay completitud evidente ni segura, no hay clausura, no hay conclusión, ya que hasta aquí llega la especulación. ¿Podrás curarme del vacío?

Nota en la orilla: Todavía no he destituido nada tuyo, a ti quizá pero tuyo nada.





Notas acerca de los signos del texto

1-Los números de página se refieren a Derridá en el Legado de Freud capítulo del libro de Sócrates a Freud.

2-Cuando use solamente letra cursiva me refiero a frases del texto antes mencionado

3- (*) significa ver definiciones de Derridá en el apéndice correspondiente

APÉNDICE



Logocentrismo: Palabra inventada por Derridá para describir el sistema metafísico que acepta la escritura como secundaria, o suplementaria al habla. Derridá no esta de acuerdo con esto. Dice que la escritura, que se acepta en el logocentrismo como la imitación del habla puede expresar ideas más perfectamente que el habla, de esta manera socavando la relación jerárquica.

Difference: Palabra inventada por Derridá que se refiere a los dos significados simultáneos del verbo francés diferer. Este verbo corresponde al verbo español diferir: “dilatar, retardar o suspender la ejecución de una cosa; distinguirse una cosa de otra o ser diferente y de distintas o contrarias cualidades”. (Diccionario RAE 2001).A cualquier palabra que se busque en el diccionario se le puede aplicar, difference.

Definimos una palabra a través de lo que no es delimitando los posibles significados.



Deconstrucción: una manera de analizar textos que socava la estructura misma del texto. Es decir los sistemás tradicionales. Socava el logocentrismo de los estructuralistas que se centra en oposiciones binarias



Suplemento: palabra de importancia secundaria en la relación jerárquica de dos palabras. Por ejemplo: Hombre/Mujer. Hombre es la presencia, y en la ausencia de hombre, hay mujer.

Himen: se refiere a la imposibilidad de decidir (undesirability). La inhabilidad de escoger entre significados contradictorios. La palabra “himen” representa el matrimonio y la unión sexual, y al mismo tiempo significa la membrana que impide esta unión, así, no se puede aceptar uno de estos significados sin el otro.

Nombre propio: todo significado cuyo significante no puede variar ni dejarse traducir a otro significante sin pérdida de significación induce un efecto de nombre propio

Bibliografía:

1. Barthes, R Cultura y tragedia. Ensayo sobre la cultura. www.analitica.com /biblio/barthes/culture.htm.

2. Derridá El fin del libro y el comienzo de la escritura de la gramatología. Siglo xxI, México 1998.

3. Derridá, J La tarjeta postal de Sócrates a Freud siglo XXI 2001

4. Foucault, M Las palabras y las cosas. Siglo XXI 1997

5. Freíd, N Nuevos Paradigmás cultura y subjetividad. Paidos 1994

6. Freud, S Más Allá del principio del placer (1920)Obras completas Amorrortu 2001

7. Hofstadter, D Godel, Escher, Bach Matemás 14, libros para pensar la ciencia. Tusuqet 1987

8. Insel T, The neurobiology of social attachment. Psychofarmacology Boston: Birkhauser pp 15-36

9. Kandel, E. Neurociencia y conducta Ed Prentice Hall, Madrid 1999

10. Kandel, E. R. Biology and the future of psychoanalysis: a new intellectual framework for psychiatry revisited. American Journal of psychiatry,156(4),505-524. 1999

11. Mora, F. El cerebro íntimo: ensayos sobre neurociencia. Ariel Neurociencia, Barcelona1996

12. Mora, F El cerebro íntimo Ariel neurociencia 1996

13. Nemeroff http://www.medscape.com/Medscape/psychiatry/TreatmentUpdate/2000/tu03/public/toc-tu03.html

14. Varela, F. El fenómeno de la vida Dolmen Ediciones. Santiago de Chile Julio 2000

15. Zohar, D y Marshall,I. La sociedad cuántica. Plaza y Janes editores. Barcelona 1994



No hay comentarios:

Publicar un comentario