domingo, 31 de marzo de 2013


INFIDELIDAD EN LA PAREJA

COUPLE  INFIDELITY 


PSICOTERAPIA  DE PAREJA 

INFIDELIDAD[1]

 Patricia Cordella[2] ;  Paola Pacheco[3] ;  Paula Ringeling[4]



Se Presenta una descripción operacional de la infidelidad  que permite comprender para intervenir en esta figura  tríadica relacional.El proceso de infidelidad  es un continuo que va pasando por diferentes estadios : preinfidelidad, infidelidad, postinfidelidad; pudiendo no llegar completarse.La infidelidad cumple funciones inconscientes en la pareja siendo, a veces, una forma de mantener una aparente homeostasis  y otras, una forma de romper la definición relacional anterior. Hemos distinguido dos formas de infidelidad: la homeostática y la morfogenética, las cuales serán caracterizadas en sus subtipos de funcionamiento.
























INTRODUCCION
La infidelidad es un tema complejo donde se encuentran y desencuentran emociones, sentimientos, creencias personales, ordenamientos sociales y  disposiciones religiosas.
Se trata de un tema recurrente en terapias de familias y parejas, donde no es infrecuente encontrarnos con parejas que han vivido una crisis nominada como infidelidad.
Una terapia de pareja puede ser el marco elegido para la elaboración de dicha crisis.
El terapeuta asiste al proceso de resignificación e inclusión de este elemento en la historia de pareja.
Nos parece que un mapa básico podría ser útil para orientarnos dentro de esta configuración triádica en la co-construcción de un significado nutritivo para  la pareja consultante.
Nuestra propuesta es una sencilla clasificación que nos ayude a ordenar nuestro quehacer terapéutico y que iremos exponiendo en cuadros y textos.

INFIDELIDAD Y SOCIEDAD

En primer lugar está la pregunta ¿A qué llamamos infidelidad? Hemos ampliado la definición hasta hacer que en ella puedan entrar diferentes conductas transgresoras al acuerdo monogámico.
Según nos situemos desde una lógica lineal o cibernética esta conducta podrá ser nominada de diversas formas (cuadro 1) y cargada por lo tanto de significados emocionales diferentes para cada individuo en la pareja.
Para algunas parejas, que el otro se sienta atraído por otro (a) sería suficiente para nominar el episodio como infidelidad. Para otras, en cambio, solo existiría la infidelidad luego de una consumación sexual.
Según el informe Hites (1994) sobre sexualidad femenina el 70% de las mujeres casadas por más  de cinco años está teniendo relaciones sexuales fuera del matrimonio, aunque todas ellas crean en la monogamia.
En Chile (Asimer 1996) en un estudio de 540 casos de hombres y mujeres casados entre 18 y 55 años, de Santiago, el 62% del universo piensa que la tendencia natural del ser humano es hacia la infidelidad. Las razones expuestas para la infidelidad van desde la inseguridad masculina (92% de mujeres y 84% de hombres piensa esto) a falta de satisfacción sexual (72% de mujeres y 64% de hombres).
La creencia popular acerca de la frecuencia de infidelidad, al menos en una ocasión, durante el matrimonio varió entre el 65% al 100% de los matrimonios. Si creemos en estas cifras, la infidelidad es una conducta frecuente tanto por hombres como por mujeres. Esta distribución dentro de reino animal sólo es similar en los chimpancés (Poiani, 1997).
Como la infidelidad es un tema que subvierte las normas de moralidad y estabilidad que rigen la conducta social, múltiples mitos surgen a su alrededor. Así, sin muchos estudios que puedan desmentir lo anterior, en nuestro país la mitología dice que: el hombre sería infiel cuando no tiene cubierto lo contrario con las mujeres. El mito social cumple la función de explicar o generar hipótesis que den cuenta de un fenómeno complejo con premisas sencillas.
Es una investigación realizada en la Universidad de Chicago (1994) con 3.500 norteamericanos entre los 18 y 59 años la monogamia parece ser predominante. El 83% ha tenido una o ninguna pareja sexual durante el año. En toda la vida, los hombres tuvieron un promedio de 6 parejas sexuales, en cambio las mujeres sólo dos (Roszenzvaig 1995).
La infidelidad no es vivida de igual manera por los géneros. Para el hombre, la respuesta a la pregunta ¿mantuviste relaciones sexuales con él? es la más complicada, probablemente por la generación de un grupo de fantasías intolerables. Para la mujer, en cambio, el asunto es ¿te enamoraste de ella? Con el grupo de fantasías pertinentes.
En el trabajo terapéutico con parejas que contienen en su historia infidelidad, la fantasía del tercero manteniendo relaciones sexuales o en actitud de cortejo, es un elemento perturbador, especialmente en la crisis aguda.
CUADRO Nº 1: Conceptualizaciones de La Infidelidad en Diferentes Modelos Teóricos
MODELO  LINEAL
MODELO CIBERNETICO
Descripción que hipostatiza la realidad
Proceso del devenir del sistema
Un error ético
Perfección del sistema
Un error cultural
La mejor adaptación de esa organización
Un error psicológico
Un proceso de cambio
Algo eliminable
Un significado integrable
Algo prevenible
Una solución del sistema
Algo confortable
Una configuración novedosa
Mal funcionamiento de la pareja
Un contexto de desarrollo

Existen socialmente, y por ende al interior de la pareja, elementos atenuantes de la infidelidad entre los cuales se cuentan: estar bajo los efectos del alcohol o una droga mientras sucede un episodio, viajes obligatorios que mantienen a la pareja separada por mucho tiempo, enfermedades graves de los cónyuges, mal funcionamiento sexual, alteraciones psiquiátricas varias. Naturalmente estos constituyen a su vez factores de riesgo. Entre los agravantes se consideran: ser infiel durante el período de embarazo de la mujer, ser infiel con una pariente o amigo íntimo, dejar que la pareja se entere por terceros.
                                                                                                                                                                            
¿Existen en el reino animal especies monogámicas? es decir, ¿será la monogamia una conducta instintiva, que puede existir sin códigos éticos en algún otro ser vivo?

Durante decenios hemos sostenido el mito de la “monogamia de las aves” pues la observación de sistemas sociales en aves no registraba conductas sexuales “fuera del nido”. Sin embargo, recientes estudios genéticos dan cuenta de material cromosómico presente en crías que no pertenecen al nido original, aunque con menor frecuencia de lo observado en especies humanas o de chimpancés (Poiani 1997. Si la monogamia es la conducta más frecuente ¿será el genoma social o genético, el responsable de mantenerla como conducta predominante? Estas son preguntas abiertas para las cuales no existen respuestas definitivas.  Sin embargo, sea por la razón que sea, la monogamia ha sido defendida, al menos desde su significado, como un bien social, un valor deseable. Entre las funciones sociales de la monogamia estarían: proteger la familia, entendida desde su definición  nuclear clásica, el tiempo necesario que asegure a los hijos amparo afectivo, económico, educativo, así como modelos genéricos constantes en la intimidad;  mantener el patrimonio genético familiar, proteger a los miembros de la pareja contra enfermedades de transmisión sexual, proteger y perpetuar el modelo social cultural.

Otras culturas en la historia de la humanidad han privilegiado la monogamia como organización social establecida aunque a veces se ha permitido, especialmente a los varones, mantener concubina legales (ej. Mesopotamia). En otras culturas, es sólo la mujer la castigada en caso de adulterio (ej. Grecia, Egipto, Israel, Malaya, musulmanes) (Asimer, 1996).

Cuando otros valores ordenan la sociedad, también  la pareja es redefinida. Tal es el caso de los espartanos, quienes soñando crear una raza fuerte, facultaban a las mujeres para que mantuvieran relaciones sexuales con los hombres les parecieran inteligentes y atractivos, dejando así que las hembras realizaran una selección natural del genoma a través de la selección fenotípica.

En Chile, según nuestras leyes, es la mujer quien comete adulterio mientras el hombre, amancebamiento. En nuestro Código Penal (Derecho Penal, 1994) se llama adulterio a “la mujer casada que yace con un varón que no sea su marido y el que yace con ella sabiendo que es casada aunque después se declare nulo el matrimonio” y agrega “no se impondrá pena por el delito de adulterio sino en virtud de querella del marido”  y de aplicarse condena el delito será castigado con “la pena de reclusión menor en cualquiera de sus grados” además “la acción del adulterio prescribe en un año, que principiará a correr desde el día en que el ofendido tuvo noticia”. También es considerado adulterio “la viuda que contrae matrimonio antes de los doscientos sesenta días desde la muerte del marido o antes del alumbramiento si hubiera quedado encinta”. El amancebamiento es definido como “el marido que tuviere manceba dentro de la casa conyugal o fuera de ella con escándalo” (manceba es definida como “concubina” es decir alguien con quien se cohabita sin lazo legal de por medio). Dice la ley que, en caso de probarse culpa será castigado “con reclusión menor en su grado mínimo y perderá el derecho de acusar a su mujer por los adulterios cometidos durante el amancebamiento”. Por su pare “la manceba sufrirá la pena de destierro en cualquiera de sus grados”.

EL PROCESO DE LA INFIDELIDAD
Como dice Bowen (1992), el triángulo es la unidad básica de la diferenciación que ayudaría a regular la distancia en una relación que tiende a la fusión.
Los terceros pueden entender como asuntos cargados libidinalmente que logran convivir bastante bien con la pareja (hobbies, trabajo, misiones, ambiciones, grupos políticos, los hijos) o bastante mal (una tercera persona).  A los primeros podemos llamarlos terceros funcionales y a los segundos, disfuncionales. Estos últimos con mayor rapidez e intensidad quiebran la definición de pareja compartida hasta este momento y arrojan a sus miembros a períodos de profundas crisis explícitas o implícitas.
Un tercero funcional puede ser un asunto estabilizador para la pareja aunque en ocasiones parezca desestabilizarla. Puesto que dos individuos no podrían satisfacer completamente (Lemaire,1979) la posibilidad de incluir terceros es casi una certidumbre. Así lo explica Kernberg (1997) cuando describe las características del amor maduro.
La dificultad está en el tipo de tercero incluido porque esto es lo que definirá el contexto emocional en la pareja. La infidelidad conlleva suficiente agresión (Bernales, 1995) como para romper definiciones relacionales anteriores y crear un monto de desorden suficiente para el cambio (Willi, 1978).
Aunque cualquier tipo de terceros puede ser significado como culpable o regulador de las alteraciones de la relación, llamaremos infidelidad a la recreación de un triángulo relacional. Esto nos hace pensar si acaso, ya en la formación de esa pareja particular una tercera persona no estaba dentro de las soluciones estructurales del sistema. Si es así la inclusión de las historias transgeneracionales (Boszormengy-Nagy, 1990) adquiere importancia fundamental para el entendimiento.
Entre las funciones de la infidelidad al interior de la pareja estarían: cuestionar la definición de la relación buscando un nuevo orden de funcionamiento;  explorar una nueva distancia relacional, readecuar por ejemplo los mecanismos de defensa incluidos en la relación, buscar gratificaciones narcisistas o regresivas, buscar integración, buscar erotización.
La infidelidad es un evento, producto de una serie de acontecimientos que se van configurando hasta encontrarla como una solución, puerta de salida, a un conflicto rigidizado del sistema que atenta al desarrollo natural de los miembros o del sistema en sí.  Visto de esta manera, podríamos parafrasear a Maturana diciendo que es “la mejor forma de adaptación que ha encontrado el sistema en un momento dado en su devenir”.
Dentro del curso temporal de una infidelidad se pueden distinguir los siguientes períodos:
Preinfidelidad: Una vez que la pareja comparte lo cotidiano, lo mínimo, lo descuidado, lo natural, “lo sin adornos ni maquillaje”, hay un contraste entre el objeto amado y el sujeto real que supone una tensión mayor cuanto mayor es la diferencia entre ambos. Procesos de escisión contribuyeron a la formación de la pareja. La escisión, sin embargo, no resiste la realidad cotidiana y permanente y a menos que se vayan elaborando estas pequeñas pérdidas de lo dado día a día, integrando  y aceptando la totalidad del otro, de pronto la predefinición tanto de la pareja como del objeto amado caen en crisis. El contexto emocional de la crisis supone culpa, rabia, pena, devaluación. En ambos miembros, durante este período, se está elaborando una nueva relación con un objeto un tanto más “objetiva” o “real”, más ajustada a la realidad experiencial del otro que a la propia. Se pierde la ilusión de completitud dada por el otro y se hace necesario encontrar los propios límites y autoresponsabilizarse de ellos. El proceso es mutuo. Cuando este proceso se hace intolerable, por las tensiones que genera en el sí mismo, puede suceder el escape y triangular es una forma conocida que, como veremos, no conlleva necesariamente al fin de la relación.
CUADRO Nº 2: TIPO DE INFIDELIDAD
TIPO DE INFIDELIDAD
EMOCION
TEMA
HOMEOSTATICA


Fantaseada   
Manía de la Idealización
Valor, autonomía
Escindida
Riesgo vs tranquilidad
Miedo al cambio, rigidez
Equisistémica                       
Rabia, venganza
Justicia
MORFOGENETICA   


Tránsito al cambio
Confusión, ambivalencia
Abandono  de lo conocido vs. Esperanza de lo nuevo
Estallido
Angustia, culpa
Ruptura , desmoronamiento
Restructurante
Compromiso vs. libertad de ser
Cambio de la relación
Infidelidad: Este estadio es posible de vivir de varias formas. Al establecerse otra pareja además de la oficial se producen igualmente todos los mecanismos de elección y satisfacción del proceso habitual (flechazo, encantamiento, evaluación consciente, elección (Lemaire, 1979). En la nueva pareja serán proyectados los aspectos idealizados y en la anterior quedarán los agresivos, reeditando la escisión esta vez en dos objetos. Durante este período en la pareja, uno de los miembros “sale a explorar” más allá de su límites y por ende de los de la pareja. El otro toma un rol más homeostático “cuidando la relación predefinida”. Las tensiones devengadas del estadio anterior comienzan a distenderse hasta adecuarse a algún tipo de infidelidad de las que expondremos a continuación.
Postinfidelidad: Independiente del destino de la pareja (ya sea que permanezca unida o termine separándose) se produce una reestructuración del yo de cada miembro y de la pareja que determina un nuevo lugar desde donde relacionarse. Es frecuente la culpa por el daño efectuado o por no haber cumplido las expectativas del otro. Se inicia un período de reparación que tomará un tiempo hasta la revinculación. En este período suele aparecer la familia como preocupación adulta.
El proceso de infidelidad atrapa emocionalmente a ambos miembros de la pareja tomando como figura aspectos emocionales preponderantes y exigiendo tareas inconscientes a realizar (cuadro 2).
LOS TIPOS DE INFIDELIDAD
Con fines terapéuticos hemos dividido las infidelidades en homeostáticas, destinadas a estabilizar la pareja oficial como resultado final de los diversos equilibrios alterados o morfogenética, destinada a realizar un cambio en la definición de pareja oficial.

1.    Infidelidad homeostática

En este tipo de infidelidad puede existir un cambio (adquisición de otro nivel de funcionamiento) en el miembro que sale de las definiciones hasta ese momento consensuadas con el otro, sin la necesidad de romper la pareja.
Los subtipos son:

a) Infidelidad fantaseada: el funcionamiento de tres se daría en la fantasía de uno de los miembros pudiendo no consumarse en relaciones sexuales e incluso sin constituir parejas con “el otro fantaseado”. En este sentido no sería una infidelidad propiamente tal y constituye más un hallazgo clínico dentro de una terapia que un motivo de consulta. Por tratarse de una fantasía de acto y no de un acto propiamente tal, ésta es una situación norma en la vida de pareja. Frecuentemente este tercero es vivenciado como un objeto parcial, un interlocutor “bueno”, aceptado, apoyador, valorador, que va constituyendo una estructura de relación hombre mujer idealizada “la estructura paraíso”.
Más que la búsqueda de una persona estaría la del “estado amoroso” como una forma de postergación del trabajo de duelo a la imagen idealizada de la pareja y un escape a los aspectos agresivos del otro. Los temas cuestionados en este tipo de infidelidad serían: el valor propio, la necesidad de amor romántico, la integración del objeto, la renegociación de los mecanismos de defensa. Es el primer estadio triádico. Puede ser la única forma permitida en individuos que cuidan la lealtad y la familia con fuertes valores morales y éticos, pero constituye de todas formas una solución a algún conflicto de pareja subyacente.

b) Infidelidad Escindida: Es la necesidad de vivir aspectos no integrados. De esta forma con una pareja se viven algunos, generalmente los que devengan de una estructura con fuertes mecanismos de defensa y, con otra pareja otros, generalmente inaceptables en la definición anterior. El yo permanece escindido en cada pareja obteniendo de cada una satisfacción de necesidades primarias por lo cual se hace difícil terminar con alguna de ellas. Sin embargo, se tiende a mantener la pareja oficial constituida y estable. Es más frecuente en hombres que cuidan la familia como una institución tradicional y patrimonial. Cuando la mujer actúa como cómplice del marido se transforma en un miembro estabilizador de la tríada y la acepta como una solución viable dentro de un esquema tradicional transgeneracional. El motivo de consulta se concretiza cuando la mujer no está dispuesta a mantener esta situación y requiere una decisión del marido. La decisión entre dos partes escindidas es justamente el conflicto profundo del miembro infiel, por lo cual se dilata en muchas oportunidades esta resolución.

c)Infidelidad Equisistémica: Es una forma de ajustar las cuentas en una pareja. Un tipo de reparación “ojo por ojo” que busca ajustar cuentas en la balanza de deudas de la pareja (Boszormengy-Nagy, 1992). Una forma de venganza que pretende reparar la herida narcisista. La justicia es un tema de relación. Consultan generalmente en el episodio de infidelidad reparatorio el que es ampliamente explicitado por el otro con la carga de agresión que supone este tipo de compensación.

1. Infidelidad morfogenética
Se denomina morfogenética a los procesos causales mutuos que aumentan la desviación y producen nuevas formas organizativas (Rodríguez, 1992). Las formas organizacionales contemplan siempre el fin de la definición de esa pareja. Por lo cual resulta la separación de los individuos que la conforman o bien una forma de relación muy distinta.

a) Infidelidad en tránsito: es el período entre el fin de una pareja y el comienzo de otra. Los miembros de la pareja original están viviendo situaciones muy distintas. Mientras que para uno existe la separación,la dignidad herida, a veces la negación de todo esto; para el que migra la culpa parece mitigada por el encuentro con la nueva pareja. Es un período de crisis. La consulta no es clara en cuanto a los objetivos deseados. El terapeuta puede encontrarse con esta crisis luego de percibir un compromiso a medias de uno de los miembros “como si viniera a dejar al otro”.
b) Infidelidad estallido: es la crisis que termina con la pareja, luego que uno de los miembros decide emparejarse con otra persona. El fin de esta relación es agudo, angustiante y agresivo para ambos miembros. Se termina físicamente una relación, pero emocionalmente siguen asuntos inconclusos que demandarán elaboración por cada uno de los miembros. La elaboración interna, luego de una reestructuración de la vida, tiene relación con la integración de la agresividad en el objeto amado.
c) Infidelidad Reestructurante: destinada a realizar un cambio profundo en la pareja y/o en los miembros que la componen. Es una forma que tiene el sistema de buscar otros límites y pautas de funcionamiento cuando las estructuras son rígidas y no permiten la evolución de uno o ambos miembros. Evolución entendida como desarrollo inevitable. Las parejas que se mantienen unidas luego de una infidelidad readecuando su forma de funcionar estarían en este tipo.
En el cuadro 2 exponemos lo que nos parece más importante del contexto vivencial del miembro infiel. El miembro  que se  queda dentro de la relación tenderá a cuidarla rigidizando algunas definiciones o intentando flexibilizar otras. Sin embargo el sistema pareja en conjunto se encuentra elaborando los temas descritos según el tipo de infidelidad y en cierta emocionalidad, aunque ésta sea vivida de forma distinta y a veces con personas distintas.

EL DIALOGO DE LA REPARACION
La infidelidad implica significados difíciles de integrar a la historia de la pareja. Sin embargo en el deseo de preservar el vínculo se generan situaciones que, a ratos, parecen insostenibles por la cantidad de emocionalidad que despiertan en ambos miembros, dándonos noticia de la fuerza de esta vinculación. La búsqueda de la reparación tanto de los aspectos relacionales como individuales motivará ajustes y necesidades que una terapia puede facilitar.
Las parejas intentan en principio “convivir” con este evento relacional a través de mecanismos primarios que hagan ceder la angustia y la agresión contenidas en él. Lo niegan, lo proyectan, lo destierran de la historia, lo transforman en un objeto indeseable, un cáncer que hay que extirpar del cuerpo conyugal. Estas formas de homeostasis relacional en vez de curar el vínculo lo atrapan en un pseudofuncionamiento que desarrolla distancia y por tanto pérdida de la intimidad.
Mantener aislado el evento desprotege a cada miembro y aumenta la escisión no sólo de los aspectos contenidos allí sino de las pautas que hacen posible la construcción de una pareja satisfactoria. Es la confianza en la exclusividad lo que pide reparación. ¿Cómo volver a creer que soy único(a) para ti?
El miembro infiel tiene entre sus tareas: aceptar que fue transgresor a un acuerdo común, aceptar que su conducta dañó al otro en su autovalidez frente a él, contactarse con sus necesidades, poder expresarlas y aprender a comprometerse para encontrar satisfacción de las mismas dentro de la pareja, reafirmar su autoestima que estará dañada por la culpa, realizar el proceso de duelo de la relación secundaria, buscar recursos destinados a realizar el proceso de reparación.
A la vez quien fuera engañado estará confundido entre sus sentimientos de apego (miedo al abandono) y sus deseos agresivos (rabia, venganza). También tendrá que reelaborar, refigurar a la pareja integrando los aspectos antes ocultos que surgirán en el trabajo terapéutico con la infidelidad. Otra tarea es en relación a su autoestima, especialmente en lo atractivo(a) que puede resultarle a la pareja; tendrá que renegociar las distancias afectivas; reevaluar valores que sustentaban el esquema de vida adoptado por ambos; convivir con la angustia de la desconfianza; controlar las fantasías erótico-voyeurista que se desencadenan con las imágenes de la infidelidad.
Los primeros pasos en la terapia son permitir la expresión de estas constelaciones de sentimientos y contenerlos en ambos miembros. La simple catarsis podrías rigidizar una relación de tipo “víctima-victimario” que no ayudaría a reconstruir el vínculo. Tampoco sirven definiciones del tipo “yo soy el intacto, el otro falló” Más bien cada evento emocional puesto en la terapia deberá servir para reconstruir una nueva definición relacional que se ajuste ahora en distancia, necesidades y posibilidades a la realidad de ambos miembros, incorporando así la infidelidad como un sistema de nuevos significados.
Se creará un contexto de confianza donde podrán re-conocerse en esta nueva etapa de pareja. Ambos necesitan integrar la infidelidad como parte de su historia.
La pareja a su vez hará un duelo al proyecto de vida conjunto inicial, a la invulnerabilidad frente a terceros, al espacio cerrado relacional de las primeras etapas. Todo un orden se pierde para ganar otro de mayor ajuste con las realidades de cada cual y de la pareja como mundillo co-creado.
El proceso de reparación no sólo implica alivio al dolor sino conciencia de la agresión implícita o explícita que conlleva. La reparación consiste en significar lo ocurrido en términos nutritivos, positivos para la pareja actual, resaltando la funcionalidad que esto pudiera tener en la actualidad relacional. En palabras de Winicott, la reparación se conjuga a través de la capacidad para integrar la agresión y no disociarla. El diálogo de la reparación sería “Si soy omnipotente, entonces tengo el poder de destruirte, pero si con eso me doy cuenta que corro el riesgo de perderte, entonces siento culpa y dejo de ser omnipotente y logro la posibilidad de una relación. Si tú sobrevives a mi destrucción y yo siento culpa por tratar de destruirte, entonces debo intentar reparar el daño, debo hacerme cargo de mi agresión. Me importas y me hago cargo de esa preocupación por ti”.
CONCLUSION
La infidelidad es la traición al acuerdo de exclusividad. Es un proceso atravesado por la pareja ya sea en búsqueda de resolver un conflicto (morfogenética) o de mantener la definición de pareja preestablecida (homeostática). Encontrar el significado de la infidelidad en cada caso es la tarea del sistema terapéutico. Hemos incluido un mapa de orientación tanto de los relieves interaccionales como de los aspectos intrapsíquicos asociados. La infidelidad surge desde un nicho cultural que contextualiza los significados asociados a la exclusividad y que es necesario integrar dentro de la futura figura relacional.
Por otra parte nos parece esencial buscar desde el contexto (trasfondo) elementos que unidos a la figura principal (infidelidad) la vayan resignificando hasta integrarla a la totalidad de la pareja permitiendo un juego flexible de planos.
El modelo que planteamos nos parece un aporte basado en conceptos sistémicos destinado a simplificar la complejidad de la pareja humana, posible de usar en diferentes marcos teóricos.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

ASIMER (1996) Encuesta para el libro Amores inconfesables.
BERNALES SERGIO (1995) Reflexiones sobre terapia de pareja y parejas difíciles. Comunicación personal.
BOSZORMENGY-NAGY (1990) Lealtades invisibles. Ed. Paidós, Buenos Aires.
BOWEN M. (1992) De la familia al individuo. Ed. Paidós. Barcelona,
DERECHO PENAL (1994) Tomo IV. Ed. Andrés Bello, Santiago.
INFORME HITES (1994)
LEMAIRE J. (1979) La pareja humana: su vida, su muerte,  su estructura. Fondo Cultura Económica, México.
KLEIN M. (1936) Amor, culpa y reparación. Ed. Paidós, Buenos Aires.
POIANI A. (1997) Organización social de los abejarucos. Conferencia Dpto. Psiquiatría P.U.C. Santiago
RODRIGUEZ D. (1992) Sociedad y teoría de sistemas. Ed. Universitaria, Santiago.
ROSZENZVAIG S. (1995) La pareja al desnudo. Ed. Sudamericana, Santiago.
WILLI J. (1978) La pareja humana relación y conflicto. Ed. Morata, Barcelona.









[1] Artículo publicado originalmente en Revista Terapia Psicológica, Año XVI, Volumen VII (2), Nº 30m 1998 que ha resultado de utilidad clínica, razón por la cual se reedita.
[2] Psiquiatra, Terapeuta Familiar y de parejas  ICHTF
[3] Psicóloga ,Terapeuta Familiar y de parejas  ICHTF
[4] Psicóloga. Terapeuta Familiar y de parejas  ICHTF

PROCESOS  DE LA  CONCIENCIA
CONSCIOUSNESS PROCESSES

REFLEXIÒN EN  PSICOTERAPIA


FORMAS NEBULOSAS Y TRANS-FORMAS




Patricia Cordella[1]




Se hace una reflexión acerca de la construcción y decosntrucciòn de las formas .Se trae el pensamiento de Bion al diálogo con los conceptos de  forma, estructura,  proceso y transformaciones .Desde este movimiento se entiende como cumpliendo programas  narrativos ocurre un espacio  donde los vínculos van tomando forma, se comunican en el lenguaje y se trans-forman.




Me fascino con las nubes de esta tarde  de otoño: sus formas y  sus transformaciones. ¿Cuales supuestos las hacen agruparse de ese modo? ¿Cuáles fuerzas sometidas a cuales leyes las mantienen en perpetuo devenir?
¿Podría pensarse que el agua gaseosa huye siendo lluvia de su destino inicial? ¿Podríamos suponer que las moléculas de agua se aparean infinitamente hasta soñar  con los frutos de la tierra húmeda y caliente?
¿O es acaso que los cúmulos se dejan sostener por la atmósfera a cierta altura?
Habrán supuesto del orden del: sostén, procreación, huida  o dicho de otro modo ordenes de dependencia, diferencia, aglutinación con sus correspondientes polos antitéticos de independencia, similitud y fragmentación  a la base de estos movimientos? Y si así fuera,¿ para qué? ¿O todo es parte del gran movimiento de la vida, perpetuo devenir de lo  sido?
Podemos pensar  en los supuestos expuestos  como en formas y el giro de una forma a otra  como en trans-formas. Y entonces, tal vez, la nube sea una forma que se transforma. Una danza que imagino, dispongo y percibo en signos. Tal vez no sea la nube quien  se mueva  y cambie, tal vez se trata de esa  cognición  y su afán de registrar fijando, re-presentando el mundo.

El informe del tiempo pronostica “probables precipitaciones” y vuelvo a pensar en lo impredecible y en  lo probable de lo posible. Clima emocional, pienso, la suma de todas las partes, pero: ¿cuáles partes? 

Un intento de respuestas aparece en la obra de Wilfred Bion. Cuando  Bion decide tratar en grupo a los veteranos de postguerra utiliza un método no directivo, es decir deja que lo que haya se organice por sí mismo, hace una experiencia naturalista con los pacientes que le son confiados. Lo que allí sucede es registrado como experiencias de  grupo. Para los que trabajamos con grupos de personas y más aún con familias, es decir,  grupos de personas con interacción doméstica, recurrente y sometida a  repetición de esquemas relacionales puede parecernos interesante hacernos estas preguntas acerca de las formas que se producen en los grupos. Empezando por la molécula más extensa y evolutivamente más antigua: el agua.
El agua es una estructura tetraédrica, asimétrica de carga eléctrica des uniformemente distribuida, es el solvente ideal, invasor general, estructura molecular de alta viscosidad y tensión superficial. Tiene importante capacidad de ionización y ligazón. Es decir con el agua compartimos asuntos esenciales: instintiva necesidad de ligarnos a nosotros mismo y con otros (uno y otro movimiento están  íntimamente relacionados)

Sigamos con Bion , el psiquiatra  tomará la posición de no-lider , de yo-no-formo ; no- organizo;  no ordeno; no in-formo ;no doy sentido , dejando que  emerja  una especie de organización espontánea . A esta organización le llamará supuesto básico y lo homologará a un estado mental grupal. Será una forma, una estructura básica que liga los elementos de modo que aparecen por recurrencia ciertos patrones. Este artificio  permite la creación de agrupaciones, de constelaciones de elementos que traspuestos, traslapados unos en otros parecen hacer coherencia  y establecer un orden posible de nominar.

La  renuncia a organizar un grupo de trabajo, es decir un grupo que mantiene un sentido, un objetivo, le permite  a Bion encontrarse con el tema de las formas. Una forma es la imagen de una danza, de un proceso, de un recorrido recurrente de ligadura.
Es un fenómeno de la experiencia que sucede dentro de un espacio  y dentro de un tiempo .Algo así como si una molécula de agua a otra molécula de agua le dijera, hola, ambas somos, ahora, aquí  estratos, ah..., estamos a igual altura, participamos de igual configuración y tenemos la misma función, hummm esto puede ser  una realidad si ambas “significamos en  acuerdo”, estaremos en K  como le llamará Bion. Y habremos realizado una nube.
La forma in-forma del pasado, hace probable el futuro y requiere de ciertas coordenadas espaciales para ser conceptualizada e imaginada. De modo que un fenómeno se torne asunto trasmisible, todo y parte a la vez.

El supuesto básico insiste, es recurrente, le gusta su estructura estable, es lo estable del sistema que se crea.
A pesar que Bion busca un método de vinculación más que uno de reducción a elementos básicos, es decir , trata de alejarse del método científico, no deja de utilizar el par binómico habitual que insiste en ordenar lógicamente a través de antinomias fundacionales : individuo/ grupo; vida/ muerte; paz/ guerra; esperanza/ desesperanza; fe/ catástrofe; sobrevivencia/ muerte ,cualquier fenómeno designado a observación .De este de modo, en los supuestos básicos podemos reconocer partes del todo aunque estas partes no puedan delimitarse como entidades discretas. La parte de mayor interés sigue siendo aquella que no responde al orden de la razón, lo llamado protomental un lugar donde son indistinguibles  y con-fundidos los fenómenos físicos y los psicológicos. Esta matriz fundamental sería el origen de la vinculación básica, el origen de la emoción, el origen de la cognición, el origen de la enfermedad y el origen del sacrificio que el grupo le pediría a sus miembros por la pertenencia. Estos elementos son la materia prima, el no-pensamiento y Bion los denominará beta en contraposición de los elementos alfa que, propuestos por la madre, constituirán un lugar de orden y limpieza, la antesala a lo social. De la matriz se sale y a la matriz se vuelve porque los procesos del sistema son un trenzado entre construir en alfa y deconstruir cayendo a beta. Es justamente la sensación de derrumbe, de catástrofe como la llama Bion, de disgregación  y ausencia, el ligue entre partes,  la que impele a la coherencia y la cohesión. Un orden para ser. Un tejer con significados la red perceptivo-conceptual para dar forma a nuestra naturaleza fundamental. El terapeuta, recibirá en este espacio a su objeto de terapia (la familia, la pareja, la diada, el individuo). Un espacio que sin expectativas no contiene  la forma del futuro y que sin memoria, se encuentra vacío de sí, vacío de la forma que el pasado imprime a su  recurrencia. Y en este espacio hará la renuncia a comprender en su habitual sistema, podrá relegar su compulsión al orden de gavetas y escuchará en silencio.
Vamos entendiendo que el movimiento, las transformaciones son la forma, que la forma, a  su vez, es una función  y que la función es la estructura. Forma y función son dos derivados que parecen venir desde la matemática para ordenar  la pausa del movimiento. Todo se pierde en sí mismo, menos la forma. Vuelvo a mirar a través de la ventana. Siguen los nimbos, aunque no se podría asegurar que son las mismas partículas de agua que hace un rato. Pienso: la nube es efecto de evaporación y causa de lluvia, la nube es agua. Entonces el  agua es causa y efecto. Pensando (con las limitaciones de la lógica)  estoy comunicándome con la naturaleza y sus fenómenos, estoy estableciendo una relación con ellos. Ellos y yo nos hacemos indistinguibles en esta relación ¿tendremos continuidad organizativa? Si somos parte de este todo que es el universo ¿Es posible  creer en la  teoría holográfica que como parte se contiene el todo? Bion  pensaba que O el lleno, la verdad,  estaba  incluido, aunque  incognoscible, se siente su presencia y se sabe reconocer.¿ Si somos  el todo se podrá dar cuenta de él o seguiremos presos en la jaula  tautológica?

En fin, esta tarde, tenemos entre manos y neuronas la idea de organizaciones, configuraciones, estructuras, formas. Nos preguntamos si Bion habrá leído a Von Bertalanffy (1901-1972). En 1928 el biólogo  había enunciado las características de los sistemas vivos (Rodríguez 1991). A  través de la teoría general de sistemas se describía la célula como una totalidad  organismica viva, es decir un elemento dinámico, en movimiento, que no puede ser entendido a través de sucesivos fraccionamientos, como sucede con la materia. Un todo con actividad primaria en sí, asunto en  contraposición a la idea de reactividad primaria que parecía derivarse de los conceptos de adaptación y competencia darwinianas.
Después de la segunda guerra Mundial, luego que  Bion publicara sus  experiencias en grupo, Von Bertalanffy en 1954 lidera  un programa de investigación en isomorfismos  en varios campos de conceptos, leyes, y modelos. Esto  intenta reducir  el esfuerzo aislado y promueve la unidad de la ciencia, presentando una revolución paradigmática  marcando el paso del reduccionismo al holismo. En este paso se encaminan en principio, y paradojalmente, ramas matemáticas como  la teoría de conjuntos y la lógica difusa. Alargados hoy a la inteligencia artificial, la física cuántica, la lingüística, el arte, la clínica familiar, la sociología  y más recientemente, la neurociencia.
Tal como plantea Bion en su descripción de grupos esta conceptualización involucra un modelo de sistema abierto en proceso de intercambio con el medio.
En la descripción de supuestos básicos que hace Bion es posible entender que 
 a. Todo grupo tiene una teleología:  orientado a un fin: el Todo ( O) o Dios.
 b. Tiene límites externos que marcan su función con otros grupos
    (Por ejemplo en Bion con la institución de pertenencia)
 c. Límites abiertos: los pacientes podían entrar y salir del grupo
 d. Hay subsistemas organizados y jerarquizados dentro del  
     Grupo
 e. Un grupo tiene al menos tres elementos.
 f.  Los movimientos grupales podrían entenderse como: Internos y centrípetos  de  cohesión y centrífugos de dispersión y evasión
 g. Todo miembro del grupo tiene alguna función señalada por la interacción del grupo.
h.           Todo miembro tiene una capacidad de Valencia o capacidad de combinación
Esta descripción es muy similar a la enunciada por Von Bertalanffy quien habla de sinergia o totalidad, equifinalidad (objetivo), diferenciación (función); negentropía (organización); 
 Ambos estarían de acuerdo  que la recurrencia de un cierto movimiento o función producirá una forma, una estructura, una organización preferente que podremos nominar como: modos de ser o estar; estados; posiciones; mente; clima emocional...así como nubes, sistemas, conjuntos, grupos.
Nuestro tradicional estilo cognitivo intentará deducir las reglas, las leyes,  los procedimientos y el programa. Así Bion describirá en sus grupos conductas básicas trans-culturales; trans-cronologicas, trans-grupales. Conducta que se han repetido a través de. Los movimientos preferentes de un grupo son: a. luchar: por algo o contra algo; b.  escapar  y c.  Trabajar juntos para sobrevivir buscando cierta seguridad. Pero, la vitalidad no  solo la entenderá como la búsqueda de la seguridad y la certeza, al estilo teorías del apego, sino como este constante devenir en formas, las constantes transformaciones. En ese sentido este cielo de otoño está vivo. Se autorganiza y se transforma.
La ciencia tiene la pretensión de trazar paralelos entre sistemas formales elaborados  y personas, en un afán de buscar, tanto la coherencia como la replicabilidad, dándole a ésta el status de verdad. En eso Bion pondrá especial interés centrando la verdad en el lugar de la experiencia  que está diseminada en muchos niveles y proponiendo entonces el tema de la transformación. Y ¿qué mediará entre una forma y otra forma? ¿Cómo entender las transformaciones?
La palabra la podemos descomponer en: forma y trans.
La forma, es además de lo dicho, la relación entre los elementos alfa y beta. Los elementos beta son organizadores o “lógicas “binarias, difusas, cuánticas, en fin, tomadas del logo centrismo del lenguaje y que no explican LO VIVO como sistema autopoiético y emergente (Varela ,2000) pero lo describen.
Lo TRANS  se refiere al movimiento tanto de la forma como entre las formas, es decir cuando una forma pasa a ser función de otra forma. Este es un espacio de turbulencias y traslados, un espacio de degeneración y construcción. En ese sentido el posmodernismo parece haber capturado este espacio y haber regado de fragmentos de realidad el campo conceptual.
 Como dijimos anteriormente este movimiento de transformación, el giro de una forma, se produce en una dimensión que conjuga psiquis y soma o dicho de otro modo, materia y sentido.
Siguiendo el habitual modo de razonar diremos que el espacio del soma toma como elementos la materia, es decir la forma estable de relación molecular. Mientras el espacio del sentido toma como elementos los significantes y la significación como forma estable de relación de sentido.
De este modo el espacio o continente donde se realizan las operaciones de experiencia humana será un espacio en que la fusión de niveles será procesada en disyunción haciendo que cuerpo y sentido, emoción y palabra realicen un estado del ser que habite tanto lo fisiológico como lo simbólico.
Las transformaciones se darán en el espacio de relación de ambas dimensiones. Un espacio de traslado, tránsito, trasgresión,  trans-porte; trans–acción; trans-misión;  trans-bordo;  trans-cripción;  trans-figuración;  trans-porte. Un espacio de con-versación donde si fijo la materia como eje de análisis se pierde el sentido, lo esencial de la existencia. Si fijo el sentido, se escapa la materia, lo esencial de la experiencia. La materia parece comportarse según un grupo de leyes físicas haciéndose medible a través de la matemática. El sentido es fugitivo incansable, inmedible, inasible. En el  espacio trans se encuentran la cosa y la no-cosa  armando enlazándose y desenlazándose, en adviento del acontecimiento o con el tiempo infinitivo del ya sido. Hasta la materia llevada a su máximo nivel de reduccionismo se transforma en una conjunción materia-energía  indistinguible en el quantum y apenas rescatable en la relación que establece con el observador (Zohar, 1994). La forma entonces fija el tiempo de la recurrencia y fija el sentido en la función. El sentido de la forma es la función. Así el tiempo que recorre discontinuo a la materia quiebra su forma y la vuelve a enlazar dejando caer hacia lo innombrable, lo horroroso del sinsentido, la forma. Caída la forma cae el sentido. Porque materia y esencia son series binominales infinitas continuas (Deleuze, 1994) que intentarán  recuperarse para  otra experiencia construyendo así la experiencia  humana que no es más que retomar y soltar el sentido. Y así como en el fort-da (el juego del carrete del nieto de Freud)  más veces soltarlo que reteniendo; mas veces perder que recuperar; mas veces tolerar la ruptura y elaborar  la impotencia  de la pérdida  que unir y configurar; mas veces nebulosa que claridad, a propósito…Creo que está por llover.

BIBLIOGRAFÍA
  1. Bion W.R   Volviendo a pensar Lumen. Hormé Buenos Aires 1996
  2. Bion W.R  Aprendiendo de la experiencia Paidos Madrid 1997
  3. Bion W.R  Experiencias en grupo  Paidos Buenos Aires 1991
  4. Bleandounu G Las transformaciones según Bion Rev Psicoanálisis 2002
  5. Deleuze, G  Lógica Del sentido Paidos , Buenos Aires 1994
  6. Diccionario Real Academia española  XXII Madrid  2001
  7. Hofstadter,D Godel, Escher, Bach  Matemas14  ,libros para pensar la ciencia. Tusuqet 1987
  8. Rodríguez Sociedad y teoría de sistemas  Ed. universitaria Santiago 1991.
  9. Maturana El árbol del conocimiento Ed universitaria. 1989
  10. Varela, F. El fenómeno de la vida  Dolmen Ediciones. Santiago de Chile  Julio 2000
  11. Zohar, D y Marshall,I. La sociedad cuántica. Plaza y Janes editores. Barcelona 1994
































[1] Psiquiatra PUC, Terapeuta familiar ICHTF, Magister Psicoanálisis; PH Semiótica Universidad de Bologna
TRABAJO Y PLACER
Alguien me preguntaba ayer: ¿ donde encuentras placer? La pregunta no era inocente pues implicaba una dicotomía entre trabajo y placer. Me di  cuenta que aunque quisiera explicar que dicha dicotomía no es la que organiza mi vida, las caras de incredulidad seguían allí  como si dijeran, dinos la verdad, ¿que haces además de los deberes del trabajo  para obtener gratificaciones placenteras?
La pregunta implicaba cazarme con un tipo de orden al que no adscribo. ¿ porque tendríamos que vivir el trabajo separado de la vida ? Cuando el trabajo es la vida misma o la vida misma es trabajo , está todo allí . No hay trabajo, no hay placer, hay vida .Trabajar es un verbo mas dentro de un concierto vital, un color, un sonido en la sinfonía. Tal vez sea la forma en que los artistas vivimos, cazando experiencias, momentos, gestos, significados ajenos y propios . Tal vez ser artista es justamente no vivir esta dicotomía. Tal vez todos queremos o somos  artistas ,  los artistas de la vida. No importa si no dibujamos, cantamos o actuamos, toda nuestra vida  es como una cuidadosa obra de arte. Cuando vivimos elegimos los colores  que nos trae el devenir cotidiano, los sonidos que aportan a lo bello  y los olores para fijar la experiencia cerca del sistema limbico . Allí los disponemos para recordarlos y volver a sentir el mismo placer  que antes o incluso para reorganizarlos y poder hacer una novedosa configuración placentera.
El placer parece residir en la experiencia de construir el momento presente.Por eso la sabana tibia al amanecer, el rayo de sol que entra entre las cortinas, el olor a pan tostado; el café caliente del desayuno; las buenas noticias y las buenas ideas ; las manos tibias en invierno; la mirada cómplice; el tránsito que fluye; el árbol que brota; el perfume de las flores en el jardín; la frase que dice aquello que queremos decir o aún mas; la cabeza despejada; la sonrisa del chofer de bus; el betún de merengue duro sobre la torta que te quiero regalar, son todos partes de momentos de placer.Entonces ¿donde encuentro en placer? en cualquier momento  siempre que lo quiero encontrar. No es un espacio de tiempo, es un estado del ser. Lo encuentro dentro porque está aquí, lo encuentro en otro cuando está allí.